La asertividad ¿qué es? y ¿cómo ponerla en práctica?

Comunicación asertiva
En este post hablaré sobre la asertividad. Hoy en día está muy en boca de todos el intentar ser asertivo. Pero, ¿todos podemos llegar a ser asertivos? y ¿cómo se consigue comunicar de manera asertiva? ¿se nace siendo asertivo o se puede aprender? ¿me sentiré mejor conmigo/a si logro expresarme de manera asertiva en situaciones complicadas? 
Para empezar la asertividad se va entrenando a lo largo de los años. No se nace siendo asertivo, sino que se aprende. Esto es una buena noticia porque significa que todos entonces podemos aprender si queremos a comunicarnos con asertividad. Pero, ¿qué es la asertividad? Es un estilo comunicativo que implica seguridad y confianza en uno mismo/a. Te permite expresar tus opiniones y sentimientos a los otros respetándote a ti y respetando a los demás sus derechos y sus opiniones también. Una persona asertiva es consciente de sus opiniones, derechos, capacidades y limitaciones, y puede mostrarlos a los demás de modo apropiado, sin ser agresiva, ni manipuladora, ni dejar que los demás lo sean con ella. . Un principio de la asertividad es que también reconoces que los demás tienen el derecho de ser asertivos. 
La gente que utiliza este estilo para relacionarse se caracteriza por:
– Habla honestamente y con claridad para resolver el problema
– Está satisfecha consigo misma, se siente en control
– Conoce sus derechos, sabe cómo defenderlos, a la vez que respeta los ajenos
–  Expresa abierta y directamente sus sentimientos, necesidades, ideas sin agredir a los demás
– Utiliza un tono de voz adecuado, habla fluida, mensajes en primera persona que expresan opiniones y sentimientos desde el yo: “yo pienso, opino, siento que,…”; Qué te parece, qué piensas,….
-Habla modulada y fluida sin vacilaciones ni muletillas
-Nivel de voz adecuado, contacto ocular firme pero no fijo, cuerpo y cara relajados, conducta de cooperación
Si bien es cierto, una persona puede actuar de forma asertiva en el trabajo por ejemplo, y en el ámbito familiar no tener este comportamiento. O a veces en el trabajo utilizas esta habilidad de comunicación y a veces no. Va a depender de muchos factores que te comportes de manera asertiva o no. Puntualizo esto, porque muchos artículos y textos te muestran la asertividad como algo que eres o no eres. La usas siempre o no la usas nunca. Y esto es un error que confunde además a las personas y que puede llevar a que cuando no lo eres te sientas decepcionado/a contigo mismo/a. O que cuando te comunicas de esta manera, ya te pienses que siempre te va a salir así, y no tiene por qué.  Porque no es una categoría que se llega a ser y ya está, sino que es un estilo de comunicación que depende de cómo te sientas ese día, los estresores del ambiente, dónde estés, con quién estás, cómo hayas dormido esa noche, etc…. que pueden influir en tu forma de comunicarte.
La idea que me gustaría transmitir es que la asertividad sería como el territorio, pero tu llevas el mapa, el cual construyes día a día guiándote por ese territorio. No caigas en el error de creer que el mapa es lo mismo que el territorio (metáfora como la teoría igual que la práctica) porque seguramente te lleve a la frustración ya que hay muchos condicionantes que favorecen o interfieren para que siempre puedas comunicarte de manera asertiva.
Aún así continuo con la teoría porque es esencial tener el mapa claro…
La ventaja de este comportamiento es que suele obtenerse lo que se desea sin ocasionar trastornos a los demás y se actúa a favor de los propios intereses sin sentirse culpable o equivocado por ello. Fuera de combate quedan formas inapropiadas como el servilismo y la pasividad, la agresión o el engaño. Se crean sentimientos de seguridad y se refuerza la sensación de ser aceptado por los demás, más que nada, porque empiezas a aceptarte a ti mismo.
LOS DERECHOS ASERTIVOS 
1. Derecho a ser juez de mis sentimientos
   Tener claro este derecho es muy importante porque facilita a que los demás no nos manipulen si lo intentan. Cuando lo aplicamos a nosotros mismos ayuda a ser capaces de juzgar nuestras propias emociones de manera libre, sin condicionantes u opiniones externas. Nos guiamos por lo que nosotros de manera autónoma sentimos y nos validamos sin juzgarnos de manera destructiva. Lo que este derecho quiere decir es que tienes derecho a expresar cómo te sientes y expresar tu enfado, tristeza, alegría, etc. Puede pasar que el otro no esté de acuerdo con lo que estás expresando, pero eso no significa que no puedas hacerlo. Son dos cosas diferentes. Otro tema es que aunque sepas que al otro no le va a gustar lo que vayas a decir, expresarlo igualmente sosteniendo la culpa, la vergüenza o la pena.
2. Derecho a cometer errores y a ser responsable de ellos
    No pasa nada por no saber responder lo que tu creías que hubieras tenido que contestar cuando te dijeron eso que te molestó. Podemos quedarnos en blanco y/o decir algo no adecuado o alguna cosa que luego nos arrepentimos. Podemos cometer errores y no pasa nada, en la medida que sea posible se pueden reparar si así lo creemos conveniente. En vez de ver el error como un error y castigarte, se puede ver el error como una oportunidad para aprender y para mirar dentro de ti qué es lo que pasó, conocerte más e intentar buscar otras alternativas o respuestas.
 3. Derecho a tener opiniones y cambiarlas
     No  es necesario estar de acuerdo con todo el mundo, es más, si lo intentas puedes caer en un pozo sin fondo. Una cosa es respetar y aceptar las opiniones de los demás y otra diferente es estar de acuerdo. Aceptar no significa estar de acuerdo con esa persona y/o con lo que diga. Aceptar significa escuchar e intentar empatizar y comprender qué le lleva a esa persona a decir y/o hacer eso, para poder así bajar tus emociones negativas (en el caso de que no te guste lo que diga) y tolerar sus argumentos. Además como la vida es cambio y pasamos por distintos ciclos vitales, puedes tener una opinión “x” en un momento determinado de tu vida, y luego cambiar de opinión. O no hace falta que pasen años, sino que por ejemplo puedes acceder a ir a una cena que te han invitado el fin de semana, y cuando llega el viernes puedes decir que no, sin tener que poner excusas. Puede ser que simplemente no te apetezca y no pasa nada.
4. Derecho a no justificarme
    No hace falta que todo lo que digamos necesite de una explicación. A veces con decir no, o no me apetece, no me gusta, basta. En el caso de que los demás intenten presionarte o hacerte dudar para que cambies de opinión, es importante que sepas que puedes actuar y decir en todo momento lo que tu creas que es más conveniente para ti o lo que tu sientas, siendo consciente de las consecuencias. Y entrenarte en mantener tu opinión y poner límites también es esencial para evitar entrar en culpa, pena o situaciones de manipulación.
    
5. Derecho a no responsabilizarme de todos los problemas
    Este derecho nos dice que no siempre nos podemos hacer responsables de los problemas de los demás y menos ser capaces de solucionarlos. Por eso, si el otro nos carga con esa tarea de solucionarle sus dificultades, es importante primero de todo identificar si estás dispuesto o no a hacerlo y poner límites a la otra si tu respuesta es no.
6. Derecho a pedir 
     Este derecho parece simple y para mí valoración profesional es uno de los más relevantes. Es esencial sentir que tienes derecho a pedir lo que deseas y necesitas y que tus necesidades no son menos que las de los otros. Que el otro muestre disconformidad ante una petición vuestra, no significa que hayáis de invalidar vuestro deseo/necesidad, sino ubicaros que el otro no quiere/no ve/no puede o no está dispuesto a hacer lo que le pedís, que eso no quita valor a vuestras necesidades.
7. Derecho a decir “no lo sé”, “no lo entiendo”
    No tienes por qué saberlo todo, ni entenderlo todo a la primera. A veces no tenemos respuesta para lo que nos dicen y no por ello nos tenemos que infravalorar o dejar que los demás o hagan. Que no entiendas algo en un momento determinado no significa que no puedas hacerlo si se explica de otra manera. Puedes preguntar que te lo vuelvan a explicar las veces que sea necesario si no lo comprendes alguna cosa. Y si la otra persona reacciona de malas maneras o juzgándote de forma negativa es problema de esa persona, no tuyo.
8. Derecho a decir NO 
    Este derecho parece también uno de los más simples, pero como bien sabemos a la práctica es uno de los más complicados. A veces para decir que no,  nos inventamos las mil y una excusas o incluso mentimos. Aprender a decir “no”, sin sentir que te tienes que justificar es esencial para sentirte un poco más libre.  
9. Tengo derecho a hacer cualquier cosa, mientras no vulnere los derechos de otra persona. Este es mi derecho, pero también el de los demás. 
En este artículo hemos visto lo que es la asertividad y cuáles son sus derechos fundamentales. Espero que os haya podido servir para introduciros en este mundo de la comunicación saludable y que os pueda ayudar para expresaros de manera más libre y más coherente con vosotros mismos. Recordad que es esencial entrenarnos para ser cada día un poco más libres de pensamiento, sentimientos, palabras y actos por eso he escrito este artículo, porque considero que este estilo de comunicación que nos orienta a ello, y nos guía hacia la autenticidad personal.
Mireia Sánchez
Psicóloga sanitaria y terapeuta familiar