¿Qué nos hizo sentir el 2020?

 

SE ACABA EL AÑO 2020.

Creo que pocas veces hemos esperado con tantas ganas que el año termine y empiece uno nuevo, que traiga cosas nuevas.

Esto, que tantas veces nos hemos deseado unos a otros al brindar en Nochevieja, nunca como ahora cobra tanto significado. Porque ya no sólo deseamos cosas que nos renueven y nos den nuevas oportunidades, sino que además deseamos recuperar las que teníamos, las rutinas, lo cotidiano, nuestra normalidad tan querida.

Ha sido un año durísimo, doloroso, inesperado y que nos ha puesto a prueba en todo sentido. Y como siempre pasa, a algunos más que a otros. Pero nunca como ahora, hemos valorado tanto nuestra normalidad, nuestras rutinas, nuestros trabajos y nuestros afectos. Todo lo que tenemos, eso que al levantarnos por la mañana damos por sentado, vale mucho. Y de pronto todo se tambaleó.

Si algo nos ha traído este año es una sensación muy fuerte de incertidumbre, de falta de respuestas y de miedo. Y se nos ha hecho larguísimo.

Ante esa sensación de incertidumbre, que a veces atenaza, la mejor actitud, la que menos daño nos hace, es la paciencia y la confianza. La vida se toma su tiempo, pero las respuestas siempre llegan.

¿QUÉ NOS ENSEÑO?

Y en ese recorrido, hasta quiero pensar que por lo menos a algunos, este año nos ha transformado un poco. ¿En qué? Principalmente en saber valorar lo que tenemos. En tomar nota de que en esta vida no tenemos nada comprado. Y en aprender a transitar la dificultad y el dolor sin que el miedo nos paralice. Incluso, a disfrutar como podamos del trayecto.

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